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Fuente: http://www.verdeesvida.es/ |
En
Junio por fin las temperaturas permiten disfrutar de la vida al aire
libre pero sin soportar las altas temperaturas que nos esperan.
Ahora es cuando puedes empezar a disfrutar de la vida al aire libre
en tu jardín o terraza. Tus plantas lucen todo su esplendor, pero
estate atento pues también es una época de proliferación de las
malas hierbas.
Junio
es el mes de plena primavera y aunque los cambios bruscos de
temperatura son cada vez menos frecuentes no debes confiarte. Aún
hay días en los que hace fresco y las tormentas pueden descargar con
tanta fuerza que se dañen las plantas.
Ten
cuidado pues las malas hierbas también tienen su primavera y pueden
aprovechar la mejora de las temperaturas para invadir tu jardín o tu
huerto.
No
solo es la época dorada de las malas hierbas, las plagas y las
enfermedades también pueden aprovechar para proliferar aunque hayas
realizado tratamientos preventivos. Apenas veas que han hecho acto de
presencia debes tomar medidas inmediatamente. Existen múltiples
recursos para combatirlos, desde remedios caseros a fitosanitarios
ecológicos y control biológico de plagas. Pide consejo en tu Centro
de Jardinería, ellos son los más indicados para ayudarte
Otro
problema puede venir por el riego. Si tienes la suerte de vivir en
las zonas de España donde ya empieza a apretar el calor, piensa que
tus plantas van a necesitar mucha más agua. No te descuides con el
riego, sobre todo si no llueve, hace viento o mucho calor. Si tienes
plantas en maceta recuerda que están más expuestas a las
consecuencias de la falta de agua. Cuando las riegues evita mojar las
hojas y las flores y dirige el chorro al sustrato, no mojes en exceso
el tallo. Si piensas que el riego que quita mucho tiempo piensa que
el riego automático te quitará trabajo y ahorrarás tiempo y
dinero. Obtendrás los mejores resultados si utilizas aspersores
bien solapados para el césped, y goteo para los parterres, macizos,
setos y huerto, así como en las jardineras y tiestos de la terraza.
Si
quieres evitar la pérdida de humedad acolcha el suelo con una capa
de cortezas, bolitas de arcilla o piedra volcánica. Además
contribuirás a mantener a raya las malas hierbas.
Al
regar más tus plantas, el agua arrastra más nutrientes del
sustrato, así que debes abonar las plantas de flor, las plantas
verdes de interior, las plantas de tu huerto y ¡el césped!.
Con
el aumento de la vida al aire libre tu césped sufre, así que para
contrarrestar el efecto del calor, el pisoteo continuo y la aparición
de malas hierbas, deberás segar la hierba una vez por semana o cada
10 días. Si no llueve, deberás regarlo diariamente y recuerda que
debes abonarlo para ayudarlo en estos meses de “estrés” que le
esperan.
Si
buscas una pradera más adaptada al clima de la meseta o la costa
mediterránea y que demandan mucho menos trabajo estás de
enhorabuena, ya hay en el mercado semillas de especies más adaptadas
a estos climas. Consulta en tu Centro de Jardinería que especies se
adaptan mejor a tus necesidades.
Con
la fuerza de los nuevos brotes que trae la primavera tus setos y
figuras topiarias tiendan a desmandarse. Debes repasarlas para que
ganen densidad y no pierdan forma. Es el caso del boj, el aligustre,
el arizónica, la tuya y el tejo, pero también de los que ya han
dado flor. Cuidado con recortar demasiado a los que estén en plena
floración o vayan a dar bayas en otoño (las piracantas, por
ejemplo).
Si
fuera necesario puedes podar los arbustos y trepadoras que han
florecido al comienzo de la primavera.
Ahora
que los rosales están en plena floración, es cuando son más
sensibles a sus plagas como los pulgones, la falsa oruga del rosal,
el oídio y la roya. Evita disgustos revisándolos periódicamente y
actúando ante el menor síntoma. Elimina las flores marchitas para
estimular la refloración, así como los chupones y las hojas secas o
dañadas. No descuides el riego, sobre todo si los cultivas en
maceta.
Tus
trepadoras lucirán espectaculares con el vigoroso crecimiento de la
primavera, están en plena floración o emitiendo nuevos tallos y
hojas. Si quieres evitar que se enmarañen o las venza el peso es el
momento de guiarlas y sujetarlas a su soporte. Debes revisar las
sujecciones antiguas, así evitarás disgustos. Si se están
desarrollando demasiado a lo mejor tienes que recortarlas, en ese
caso pide consejo en tu Centro de Jardinería pues cada especie puede
necesitar cuidados específicos.
Es
le momento de las vivaces y las plantas de temporada: los geranios y
gitanillas, las petunias, las alegrías guineanas (Impatiens
hawkeri), las gazanias, las calibrachoas, los coreopsis, messem, las
begonias de flor y muchas clases de margaritas están en su apogeo y
son una apuesta segura para llenar de color tanto tu jardín o
terraza como cualquier maceta de tu hogar. ¡Pasate por tu Centro de
Jardinería y escoge!
Recuerda
que necesitan que las riegues periódicamente, pero evitando los
encharcamientos y evitando mojar las flores, especialmente las que
tienen floraciones muy densas, como los geranios y claveles.
Un
truco para que la producción floral de tus vivaces y anuales sea
abundante y se prolongue mucho tiempo dales abono especial para
plantas de flor, pinza las flores marchitas y secas.
Los
bulbos de primavera necesitan ya descansar y se pueden retirar de la
tierra hasta el año siguiente. Espera que las hojas se hayan secado
y extráelos con cuidado de no lastimarlos. Límpialos bien y
guárdalos en un sitio fresco, oscuro y seco, hasta el próximo
octubre.
Para
preparar la tierra para sus nuevas “inquilinas” mulle bien la
tierra, elimina las malas hierbas y mézclala con abono orgánico.
Cada
dos a tres años, tus macetas (areca, chamaedorea, livistona...),
agradecerán que les renueves la capa superior del sustrato. Retira
los primeros cinco centímetros de tierra, con cuidado de no herir
las raíces, y reemplázalo por sustrato nuevo, preferiblemente
específico para este tipo de plantas.
Si
tienen un tamaño adecuado (y no es una kentia, que sufre mucho con
los trasplantes) deberás sustituir todo el sustrato cada dos o tres
años y ahora todavía es el momento ideal para hacerlo. Las
temperaturas de mayo y junio que tu palmera emita numerosas raíces,
lo que favorecerá el arraigo.
Si
quieres hacerlo sin dañar tu palmera debes atar y proteger las
palmas para que no se quiebren durante el proceso. Para sacarlo
fácilmente el cepellón del tiesto debes humedecerlo pero sin
saturarlo de agua para que no se deshaga.
Con
el aumento de la temperatura (o en invierno con la calefaccion) baja
la humedad en los ambientes de interior y esto provoca resecamiento o
puntas quemadas en las hojas de las plantas de interior,
especialmente en las aglaonemas, las begonias rex, las calateas, las
drácenas, las alocasias, y desde luego, las palmeras en general. Lo
ideal sería solucionarlo con un humidificador, pero si no puede ser,
recurre a pulverizaciones frecuentes con agua descalcificada, pero
sin mojar las flores o las hojas muy jóvenes. Otra forma fácil de
evitar el resecamiento es agrupar las plantas, con lo que se
contribuye a crear un microclima más húmedo.
Tu
huerto en Junio
Es
el momento de cosechar las fresas, pepinos y lechugas de primavera.
También puedes recoger las zanahorias y remolachas que sembraste en
marzo, o los calabacines y rabanitos que sembraste en abril. Recoge
las judías verdes antes de que granen.
Si
en mayo has llevado las plántulas de tomateras al terreno, ya podrás
entutorarlas o sujetarlas a un soporte o enrejado para que la planta
se desarrolle mejor y obtengas unos tomates de mayor calidad.
Aclaréa
la planta eliminando los brotes laterales y dejando solo uno o dos
tallos principales para conseguir frutos de mayor calidad.
También
es el momento de aclarar los frutales eliminando los frutos más
pequeños y deformes. En nuestro post "Árboles frutales II" te damos más información
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